domingo, 26 de enero de 2014

Mermelada de plátano

Ayer compré mucha cantidad en un mercadillo y al llegar a casa me di cuenta de que estaban demasiado maduros como para que todos aguantaran los varios días que vamos a tardar en dar cuenta de ellos. La solución pasaba por usarlos para hacer cupcakes, frosting o ... mermelada. Ésta última opción me pareció la más sencilla y útil, ya que lo demás se debe consumir casi al momento mientras que la mermelada puede guardarse durante varios días. (No la he procesado como conserva para que dure mucho, ni he esterilizado el tarro). Usé una de las primeras recetas que encontré en internet, por su sencillez. No se necesitaba más que el propio plátano, zumo de medio limón, azúcar y 20 minutos. Había que macerar el plátano en trozos durante media hora con el zumo del limón y la cantidad de azúcar a añadir era la mitad del peso de plátanos en azúcar. Como a mí las cosas muy dulces no me entusiasman decidí reducir drásticamente esa cantidad de azúcar a una cuarta parte y, para mí, incluso sigue resultando bastante dulce. En la tarea me ayudó mi hija pequeña, Eva, que es una cocinillas, y al mismo tiempo hemos jugado a "Guerra de cupcakes" hablando de decoraciones, tiempos de cocción, presentaciones, etc. Es una forma de entretener a la niña con algo muy sencillo. No batí la mermelada al terminar, no quedan apenas grumos y además no me molestan nada. Me gusta encontrar textura. Lo que me he acabado preguntando al final es ¿Porqué no se comercializa con lo buena que está?


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